Os dejo un texto, que me vino de la mano, del Padre Fabián sobre la aventura que vivió junto a unos Scouts;
“La cosa no pintaba bien de entrada. El día de partida era el miércoles 5 de enero. Pero el martes 4, por la tarde noche, pasó una cola de tornado por la zona cercana a la Aldea Protestante. Y la lluvia intensa hizo que estuviera intransitable el camino de tierra por el cual se accede al campo que nos prestan. A eso de las 11.30 de la noche, el inefable Pajarito (Jefe del grupo) había intentado ingresar y, por mensaje de texto, nos daba la infausta noticia: salimos el 6 de enero, desde el mismo lugar y a la misma hora.
Y ese día allí estuvimos todos. Como el abrir un inmenso regalo de reyes, comenzaba la aventura del campamento de verano 2011 del Grupo Scouts Juan Pablo II. Terminando así sus actividades formativas del año pasado y comenzando a celebrar el año en que cumplirá sus primeros 10 años de vida.
Yo llegué con mi autito cargado con todo lo necesario para pasar unos días “cómodos” y divertidos. Los varones más grandes ya habían partido con un camión y una camioneta llevando las “cacharpas”. El resto del grupo, previa formación e invocación al “Gran Jefe” se aprontaba a salir en colectivo. Subió conmigo Silvia, mamá cocinera, y partimos. Salida de Paraná; ruta 12 de asfalto; acceso a la Aldea Protestante de un mejorado asfáltico bastante deteriorado; broza; camino sinuoso de tierra; tranquera; campo traviesa… montecito y arroyo que será nuestro campamento por cuatro días.
Los Robers y Caminantes ya estaban… peleando por armar el carpón que le servirá a los lobatos para algunas de sus actividades… Dos dirigentes también peleaban para armar la carpa estructural más chica para que los cocineros (de la manada y los dirigentes) hagan sus “actividades”… (caños numerados… en una esquina se juntaron cuatro números distintos… un fracaso matemático pero un éxito de construcción… con todo, permaneció impoluto toda la acampada).
Al rato cae toda la tropa y comienzan las actividades del día. Lo primero de cada una de las patrullas es encontrar un buen lugar y armar allí su rincón. No les voy a contar en detalle todo lo que se hizo en los cuatro días. Lo cotidiano era despertarse; desayunar, ir a formación para el izamiento de la bandera, actividades por patrullas, almuerzo, actividades por la tarde, playa, merienda, formación y arrío de la bandera, cena, actividades nocturnas. Como se les acortó un día, los dirigentes se vieron en figurillas para adecuar todo lo que tenían programado bwin. A todo esto le sumamos el Gran Juego el viernes y el Fogón el sábado (este con la presencia de algunos papás y viejos dirigentes del grupo).
La foto que ilustra esta entrada es de un pase de un integrante de los Caminantes hacia los Robers. Se hizo una ceremonia muy emotiva y cargada de significatividad que implicaba el cruce de un arroyo en un bote (goma) con un leño encendido de un fogón al otro.
En las actividades se ve reflejado todo el trabajo de un año de los dirigentes y de los mismos niños y jóvenes. Cada patrulla prepara sus cosas y hace su propio menú. Luego también se cocinan y comen… eso. Toda la jornada está salpicada por elementos propios, juegos y cantos, que expresan la mística scouts.
De mi parte, armé mi carpita en un pequeño rincón. Mis tareas fueron celebrarles la Misa el jueves y el domingo, confesar, charlar con los dirigentes y con los chicos, hacer una oración y algunas palabras en las formaciones y… estar. Yo ya conocía a los Scouts por mis tareas de apostolado durante el Seminario. Había compartido campamentos con dos grupos distintos. Pero es la primera vez que estoy en una parroquia que tiene un grupo y, por eso, fue el primer campamento scouts que compartí como sacerdote. De campamentos… varios con: Jornadas de Vida Cristiana, Acción Católica, Legión de María, Grupos Misioneros, alumnos de colegios secundarios, grupos de catequesis de confirmación. Pero de los “inventores” de los campamentos… el primero. Para ellos fue una experiencia similar: era la primera vez que un sacerdote los acompañaba durante todo el campamento (por eso no sabían a veces que “hacer” con el cura).
Quisiera destacar dos cosas que me impactaron bonitamente. La primera es ver en acción concreta (aunque ya la conocía) toda la metodología de trabajo formativo que tiene este movimiento. Desde los más pequeños, atendidos a todo momento por sus dirigentes, hasta los jóvenes más grandes que tienen muchísimo espacio propio y menos presencia de los dirigentes. Muy interesante la propuesta de educación en la libertad responsable que posee esta dinámica.
Lo segundo, es el nivel humano de entrega que tienen los dirigentes. Los jóvenes solteros que disponen de su tiempo. Los novios que dejan a la media naranja durante esos días. Los casados “autorizados” por sus parejas. Sobre todo, quisiera destacar a tres matrimonios de dirigentes que vinieron con sus niños y se instalaron. No solo hicieron todo lo que les correspondía como dirigentes, sino que se dieron el tiempo para ser papás y esposos/esposas. Una de ellas con su “princesa” de tres años correteando y haciendo sociales con todos y con una panza de siete meses a cuesta. La otra, con su bebé de meses, se trajo a sus otros dos hijos y al marido (ex scouts que cocina de maravilla). La tercera pareja se vino desde Concordia (donde el es policía) directamente al campamento con su niña de un año que ya da sus primeros pasos y habla en un idioma que, estimo, debe estar emparentado con el de los Elfos. Claro que el sábado a la madrugada salieron los tres de rompe y raje porque la lluvia volvió a asolar el campamento. Pero al mediodía, con el sol volvieron (eso sí… ¡bañados!… que envidia).
Habría muchas cosas para contar y muchas fotos para mostrar. Pero esto creo que basta como muestra para que se enteren de la manera como el Señor los bendijo a ellos durante estos días. Y a mí muchísimo más que a ellos.”
Fuente: http://padrefabian.com.ar/campamento-scouts-juan-pablo-ii-2011/
Scouts de Argentina: http://www.scouts.org.ar/