La tentación es fuerte cuando paseamos por nuestras ciudades: queremos comprarnos ese maravilloso vestido que le hemos visto a determinada celebritie y lo queremos ya. Pero existen otras maneras de vestir estiloso sin dejarse el sueldo, y sobre todo, sin malgastar el medio ambiente, ni contribuir a la explotación de alguien a quién nunca conoceremos.
Una fórmula es sencilla: reciclar y reinventar, es decir desempolvar la ropa de temporadas pasadas y pensar que quizás hay algo que en vez de acabar en la basura puede ser transformado en algo nuevo y excitante.
Además, van aflorando en nuestro país creadores conscientes de que tienen que elaborar sus diseños con criterios “eco” y “éticos”, es decir: utilizando materiales reciclados o reciclables, que no empeñen en su utilización el deterioro del medio ambiente; favoreciendo el comercio justo y la producción local y artesanal; y en cuya fabricación no se haya explotado a los trabajadores, sino que tengan unas condiciones laborales dignas.

Diseño de Isabell de Hellerin
No hay que desanimarse, ante lo que parecen tantas exigencias: existen en el mercado opciones para comprar tejanos con códigos de conducta para sus proveedores, o que utilizan la mínima cantidad de agua posible para hacerlos. O diseñadores que obtienen sus tejidos de restos industriales de algodón, o ropa infantil confeccionada exclusivamente con algodón orgánico.

Los diseños de algodón orgánico también pueden ser muy divertidos.
Seguro que si podéis elegir entre una prenda de ropa de la misma calidad fabricada con premisas éticas optaréis por ese antes que por otro del que no tengáis ni idea de cómo se ha hecho… o peor todavía, del que tengáis sospechas. En Naturóticas, blog de moda ética y eco, podéis encontrar un décalogo que os servirá de guía, y sugerencias en esta línea que demuestran que lo eco no está reñido con el estilo.
Publicado por: Naturóticas