
Por supuesto, pero no en el sentido literal de la frase, porque como distribuidor de contenidos el Arte tiene cabida en la red; sólo que, como si del moderno mito de la caverna se tratase, lo que vislumbramos son las sombras que proyectan los creadores.
Si de las Bellas Artes hablamos, para la música existen cauces específicos, como MySpace. Para las artes plásticas cada autor o cada galería tiene su propia web y enlaces.
La red otorga notoriedad, pero no es el soporte inherente al objeto, para los músicos o el audiovisual representan una nueva pantalla, un lugar de libertad para evaluar el trabajo, darlo a conocer, o como para creaciones como “The Blair Witch Proyect” el lugar previo a la gran distribución.
Puedes llevar años colgando imágenes de tu obra plástica en la web, en diferentes alojamientos y nunca vender una sola pieza a través de ella. Eso sí, facilita el acceso y la participación en concursos, porque la comunicación es global; pero la gestión editorial, plástica, musical o cinematográfica tiene cauces específicos.
La calidad inherente a la obra de arte es consustancial a sus características organolépticas, precisa de una respuesta neurofisiológica a la vez que emocional para realizar una evaluación del grado de calidad, del valor final del producto artístico. El sonido se percibe bien en la red, la imagen cada vez mejor, el mensaje es directo, pero en las Artes Plásticas precisamos enfrentarnos a la obra. ¡Cuidado!, esto no quiere decir que el valor de mercado no se potencie con la red, porque como tal valor añadido, o tasable, permite el acceso a un mercado infinito de posibles compradores, pero se cosifica el objeto, se reduce a una ficha técnica.
¿Se puede disfrutar de un paseo por el Prado a través de la red, o la presencia física en las salas es consustancial al disfrute? El teatro hace tiempo que abandonó la televisión, porque no es el soporte adecuado a la comunión con el espectador. Hay comunicaciones, emociones que además de la adecuación de los recursos empleados al medio, no sustituirán la realidad, serán como mucho un nuevo medio con lenguaje propio.
Las redes sociales son un medio adecuado a Internet; la exhibición en 3D es un medio que precisa de proyectos acordes a las características técnicas y comunicativas del mismo, como “Avatar”; incluso el placer de la lectura parece ligado, tras siglos de ejercicio intelectual al uso del soporte físico en papel, aunque los e-books tengan cada vez más relevancia como medio de lectura desde la popularización del mismo con el i-pad de Appel.
Como artista en ejercicio, pero sin proyección, desarrollo mi obra con mis propios medios, me doy a conocer a través de la red, gracias a Facebook , Twitter y al buscador de Google que facilita el acceso a mi presencia en la red. Junto con la participación en una galería de arte con obra permanente y exposiciones esporádicas, además del material audiovisual que cuelgo de Youtube, o el portfolio que alojo en Picasa.[1]
Podemos seguir participando con nuestro esfuerzo en el mundo global del conocimiento, aunque su valor no sea contrastado como ocurre con el “open access” en las publicaciones universitarias.
Diaz Vargas Jose Antonio
Profesor de Enseñanzas Artisticas en la CAM.